ARQUITECTOS MALTRATADOS IV

DISFRACES DE OCASIÓN.

En nuestra rutina de trabajo diario nos toca asesorar  a muchos profesionales de la construcción (arquitectos, ingenieros, maestros, dibujantes, proyectistas),  que padecen  diariamente y a lo largo de su vida laboral   de los abusos y practicas defraudatorias por parte de algunos empresarios y/o empleadores, que cada vez con mayor grado de sofisticación, utilizan herramientas  seudolegales,  con el claro propósito de perjudicarlos con la omisión del pago de  aportes y contribuciones que deberían aportar, con la desprotección ante enfermedades o accidentes de trabajo y producto  de confundir, mezclar figuras y engañar con situaciones que no son iguales, que tienen un tratamiento distinto  y por lo tanto tienen obligaciones tributarias y fiscales distintas, quedándose con dinero ajeno (el del trabajador)  y castigando a la clase profesional  (el empleado contratado) que sufre, desconoce, pierde competitividad,  e incluso es cómplice voluntario  de situaciones que encuadran en lo laboral y se presentan como civiles, para eludir las obligaciones a cargo de cada parte, terminando sumamente perjudicado.

 

Comencemos contando a nuestros lectores  lo que sabemos  y nos animamos a contar respecto de las diferentes formas en que se comete el fraude laboral, entendiendo que se produce  cuando se busca, cada vez con mayor sofisticación, crear y hacer firmar instrumentos falsos  con el objeto de engañar, enmascarar, eludir , perjudicar y también limitar deliberadamente el derecho que tiene un profesional que se vincula con una empresa, estudio, constructora, desarrolladora, contratista, fideicomiso, o simplemente una obra en construcción, fideicomiso inmobiliario, una sociedad,  etc., pero  siendo víctima  de un encuadre normativo que no es el propio, con la clara posición de  perjuicio económico en su contra y por  parte de quien lo contrata , en fraude a la ley laboral, tal cual la situación que pasaremos a exponer.

 

Empecemos definiendo al contrato de trabajo,  como toda actividad lícita que se preste en favor de quien tiene la facultad de dirigirla mediante el pago de una retribución.

 

Lo que sigue es definir el fraude laboral,  como toda figura no laboral o cuasilegal (léase contrato, convenio, actividad liberal, monotributista, contrato de obra, contrato de servicio, emisión de facturas, etc.)  , interpuesta entre prestador del trabajo (profesional) y un receptor de dicho trabajo (empresa o contratista), con el objeto de eludir la aplicación de la normativa laboral que tantos beneficios trae al trabajador  , violando de esta forma el objeto del derecho laboral que es el de cuidar y mantener a salvo los derechos que son propios del que trabaja.

 

El nuevo Código Civil y Comercial de la Nación define el contrato de obra o el de servicio  cuando una persona, según sea, el  contratista o el prestador de servicio, actuando en forma independiente, se obliga a favor de otra, llamada comitente, a realizar una obra material o intelectual, o a proveer un servicio mediante una retribución.

 

Si existen dudas sobre el tipo de contrato civil  a aplicar (servicio u obra), es de servicio cuando la obligación es de realizar cierta actividad independiente de su resultado y de obra, cuando se compromete un resultado eficaz, reproducible o susceptible de entrega.

 

El mismo código remite a la normativa laboral  a los servicios prestados en relación de dependencia (Art. 1252, 3° párrafo).

 

Mucho se ha hecho para encubrir, engañar, disfrazar, eludir o defraudar a quienes ejercen su profesión en el ámbito laboral de la empresa y son tratados como independientes.

 

Solo por dar los ejemplos más comunes  digamos que emitir facturas mensuales en concepto de honorarios a favor de empresas propias o de terceros,  inscribirse como Monotributista para emitir comprobantes como profesional independiente, tener que tramitar y sacar un c.u.i.t., facturar a nombre de distintas sociedades, firmar contratos de obra o servicio cuando se trabaja en relación de dependencia, firmar anteproyectos y proyectos como arquitecto responsable cuando se forma parte de un equipo de trabajo dentro de una organización empresarial, son algunos de los más comunes ejemplos de cómo se disfraza la figura del profesional en relación de dependencia por el de independiente,  al omitir encuadrarlo en la figura de empleado en relación de dependencia, pagar los aportes y contribuciones que le corresponden por sus tareas, cuidarlo frente a un accidente de trabajo, inscribirlo en una ART, que tenga una obra social, aportes y una familia atrás a quien cuidar , con un recibo de sueldo digno, omitir deliberadamente el pago de aportes y cargas fiscales  y guardarlas en la caja de la empresa como ganancia , en definitiva,  lucrar ilícitamente con figuras no laborales para que la ganancia del dueño sea mayor,  evitando los costos de una relación de trabajo,  cuidando en definitiva al  trabajador  y su grupo familiar de cualquier contingencia o accidente que ocurren cotidianamente  en el transcurso de una obra material, como tantos ejemplos han ocurrido y sobre los cuales hemos escrito tanto y tan variado, con la valentía que tenemos en decir lo que se debe saber y comprender de parte del lector la gravedad de la situación que engloba a la gran mayoría de profesionales,  para luego decidir activa (empresario empleador ) y pasivamente (trabajador en relación de dependencia), que derechos tienen y como se debe proceder frente a una situación concreta dada.

 

Cerramos este artículo explicando que el derecho laboral parte de la premisa de que el trabajador no se encuentra en igualdad de condiciones con el empleador al momento de la contratación y forma una barrera protectora y a la vez una plataforma para  ayudar a que los derechos y deberes de cada parte estén escritos y deban cumplirse más allá de la voluntad o capricho de algunos vivos.

 

No importa el contrato que se exija  firmar, la factura que se obliga a suscribir para cobrar, el monotributo que se tenga que pagar, la exigencia de sacar un  cuit  por el trabajador al momento de la contratación, el concepto de honorarios que figura en los comprobantes, siendo enorme la lista de requisitos que se piden para acceder a algún trabajo, a sabiendas de su ilicitud.

 

El derecho laboral es autónomo, de orden público y tiene principios proteccionistas irrenunciables y buscará la verdad objetiva de la relación, antes que la fachada armada contractualmente para evadir la relación.

 

Por suerte para los involucrados en estos temas existen  leyes laborales en vigencia que bien utilizadas y con experiencia, pueden corregir estas situaciones y sirven de aliados para los trabajadores que buscan protección.

 

Nuestro mejor consejo: sigan trabajando, busquen asesoramiento especializado y no tengan miedo en enfrentar a quienes no cumplen con la ley.

 

El derecho laboral está para ayudar, para corregir las distorsiones, los abusos y castigar a los inescrupulosos y a quienes violan la ley.

 

Por el Dr. Ricardo Adrián Butlow

Director de la división Arquitectura Legal Laboral del Estudio Butlow. Asesor legal consultor del Centro Argentino de Ingenieros.

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