¿CUANDO HAY CONTRATO DE TRABAJO?

Comencemos diciendo que el hoy derogado Código Civil, no contaba con ninguna norma que definiera el contrato de trabajo, recordando que su creación  data del año 1869. Solo  había  una alusión circunscripta a la responsabilidad empresarial del trabajo ejecutado por las personas que se ocupen en la obra, en su  artículo 1631, situación compleja y controvertida sobre la que próximamente escribiremos por su interés y trascendencia.

A partir del 1° de agosto de 2015, el Nuevo Código Civil y Comercial, por primera vez, recién en el segundo apartado del Artículo 1252, refiriéndose al  contrato de trabajo dice: “…los servicios prestados en relación de dependencia se rigen por las normas del derecho laboral…”

Nos propusimos hoy y ahora  aportar en pocas líneas,  claridad conceptual e identificación de situaciones compatibles con el trabajo en relación de dependencia de muchos arquitectos y otros profesionales de la construcción, que faltos de información,  no sabiendo; no pudiendo; no queriendo saber o sencillamente estando mal informados, son engañados en su propia profesión,  imponiéndoles habitualmente la suscripción de contratos en fraude a la ley, y que generan un enorme perjuicio económico por su trabajo.

La ley de Contrato de  Trabajo dice textualmente en su Artículo 21: “habrá contrato de trabajo, cualquiera sea su forma y denominación, siempre que una persona física se obligue a realizar actos, ejecutar obras o prestar servicios en favor de otra y bajo la dependencia de ésta, durante un período de tiempo determinado o indeterminado de tiempo, mediante el pago de una remuneración. Sus cláusulas, en cuanto a la forma y condiciones de la prestación, quedan sometidas a las disposiciones de orden público, los estatutos, las convenciones colectivas o los laudos con fuerza de tales y los usos y costumbres”.

Tenemos pues que los elementos que definen el contrato laboral son:

  • Un acuerdo mínimo de voluntades de ambas partes a través del consentimiento recíproco;
  • Un compromiso por parte del trabajador de disponer de su fuerza de trabajo traducido en la realización de actos, la ejecución de obras y/o la prestación de servicios a favor de la otra; una contraprestación central del empleador: el pago de una remuneración en sus distintas variantes al vencimiento de los plazos establecidos o de usos y costumbres;
  • Un contenido legal específico del acuerdo que,  sujeto a estatutos, convenios colectivos o en su caso, estando fuera de aquel ámbito,  la libertad contractual y la autonomía de la voluntad del individuo como fuente creadora  de distintas expresiones, situaciones, contextos, formas e incluso colores que dibujarán en forma adecuada a cada necesidad y planteo en cualquier compromiso que el individuo asuma como propio.

 

Los contratos laborales son consensuales, o sea, se perfeccionan con la exteriorización de las voluntades de ambas partes de un contrato,  sin formas ni solemnidades especiales.-

También se dice que son bilaterales: hay derechos y obligaciones para cada una de las partes que se involucran en el mismo: la prestación del trabajador a cambio del pago de la remuneración; por parte del empleador, obtener el resultado esperado, llamado la contraprestación para generar el compromiso respectivo.-

Es absolutamente personal en el caso del empleado: es condición indispensable la ocurrencia y concurrencia del mismo para lograr el fin buscado. No hay posibilidad de cambio y/o sustitución en el caso del trabajador.

Reiteramos la característica de onerosidad, esto es,  el trabajo se presume que es remunerado a cambio de la contraprestación. En caso contrario deberá el empleador comprobar la gratuidad de la prestación.

La característica siguiente es la dependencia, o sea,  es un trabajo por cuenta ajena ya que tanto el riesgo de la actividad como sus beneficios son del empleador contratante.-

Se habla también del carácter conmutativo que tienen los contratos laborales, o sea, cada parte sabe con claridad cuales son sus obligaciones y derechos.

Son primordialmente de cumplimiento continuado. O sea, concurren en el tiempo y sin interrupciones para ninguna de las partes.

Tiene un carácter totalmente autónomo, principios propios, encuadre legal exclusivo, diferenciándose  de otros contratos especiales. Tiene identidad propia, peculiaridades únicas y exclusivas y finalmente un marco normativo especial.-

Su nota última y quizás la más significativa: ES NO FORMAL. O sea, no se exige ningún formato especial para que tenga validez. Por lo que opera la libertad de formas para su concreción y/o exteriorización.

 

Nuestros jueces han interpretado que:

“Establecer si entre las partes medio, o no, un contrato de trabajo, constituye una cuestión privativa de los jueces laborales”

“si la demandada admitió el hecho de la prestación de servicios se presume, salvo prueba en contrario, la existencia de un contrato de trabajo”

 Verificadas las notas que tipifican el contrato de trabajo, tanto el hecho de que se emitieran facturas en concepto de honorarios como la circunstancia de que la actora se encontrare inscripta como autónoma ante los organismos impositivos resultaban estériles para enervar la calificación del vínculo como laboral”.

 Se aplica en materia laboral el principio de realidad objetiva de  los hechos, situación que en  caso de conflicto o duda deberá ser evaluada convenientemente.-

Este principio se encuentra plasmado en la propia ley de contrato de trabajo, en su Artículo 23 que transcribimos: “el hecho de la prestación de servicios hace presumir la existencia de un contrato de trabajo….”

Cierra esta apretada síntesis, la aplicación del principio de la norma más favorable para el trabajador. En efecto, el Artículo 9 de la Ley de Contrato de Trabajo dice que: “en caso de duda sobre la aplicación de normas legales o convencionales prevalecerá  la más favorable al trabajador, considerándose la norma o conjunto de normas que rija cada una de las instituciones del derecho del trabajo”.

Por último, nuestro compromiso de siempre con nuestros lectores y clientes: seguir trabajando, estudiando, aprendiendo e informando a quienes nos debemos, es decir, a quienes confían en que sabemos de qué se trata…

 

Por el Dr. Ricardo Adrián Butlow

Director de la división Arquitectura Legal Laboral del Estudio Butlow.

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