EL SUR TAMBIEN EXISTE

«… Al escribir,
hay sabores que solo se disfrutan a modo de crónica diaria,
es decir, durante el mientras tanto… «

(*) por el Dr. Daniel Enrique Butlow

Miércoles 31 de mayo de 1989

El Comandante del Boeing 737 de Aerolíneas Argentinas nos informa que ha iniciado el descenso hacia Viedma donde aterrizaremos en 15 minutos aproximadamente. Por la ventanilla puedo ver por primera vez el famoso Río Negro -alguna vez llamado el Nilo argentino- que separa a la provincia homónima del último pedacito sureño de Buenos Aires llamado Carmen de Patagones. Me impacta que el color del río Negro sea precisamente el verde intenso.

Con mi nueva profesión de conferencista ambulante e invitado por las autoridades del flamante Colegio de Arquitectos de la Provincia de Río Negro estoy llegando para presentar nuestro libro «HONORARIOS DE ARQUITECTOS» y para aprender y enseñar derecho de arquitectura y urbanismo.

El carreteo del avión sobre la pista me permite reflexionar en soledad por última vez mientras observo algunos arbustos fuertes que crecen sobre la arena a la vera de la pista. Como siempre, soy recibido con mucha amabilidad y gentileza. Los arquitectos son excelentes anfitriones en cualquier lugar y muchas veces me hacen sentir incómodo por las deferencias que recibo.

En el trayecto que separa al aeropuerto de mi hotel atino a preguntar qué piensan del traslado de la Capital. Se me contesta que es como haber creído toda una noche que uno ganó el Prode y enterarse a la mañana siguiente que en realidad sólo había logrado 12 puntos. También se me anticipa que esta es una ciudad «administrativa» y que salvo 5 o 6 profesionales «totalmente independientes» el resto trabaja en relación de dependencia para el estado provincial.

Uno de mis acompañantes me confiesa que es un «porteño renegado» y que ha emigrado hacia esta ciudad hace 15 años, agregando que aún sigue admirando día a día el hermoso río donde además de bañarse y hacer deportes náuticos se puede inclusive tomar agua.

Lo miro asombrado en mi condición de temeroso conocedor de las virtudes ecológicas del Río de la Plata.

Hacia la tarde y luego de almorzar «chuleta deshuesada» -nombre folklórico que aquí se le da al bife— inicio una caminata por la ciudad.

Por una aparente casualidad la caminata me lleva a la margen del Río Negro y allí por tres australes, una lancha colectiva me lleva a Carmen de Patagones. Mientras cruzo el río con pobladores aburridos que leen revistas en la corta travesía, admiro la belleza y pienso en los famosos 7 puentes proyectados en la imaginación de los promotores del traslado de la Capital Federal. También ironizó al pensar que por 3 australes aún hoy -casi en junio de 1989-puede contratarse un transporte fluvial de provincia a provincia.

Al desembarcar, me impacta la diferente altura de las costas. Viedma es chata y Carmen de Patagones escarpada con barrancas sobre el río y esto explica porque razón el Fuerte del Carmen se fundó primero de un lado y luego ante una tremenda creciente se trasladó al otro -aunque parezca increíble esto pasó el 13 de junio de 1779.

Ya he advertido que existe cierta rivalidad entre estas dos ciudades. Un arquitecto de Río Negro (viedmense como le gusta que lo llamen) me señaló que la diferencia consiste en ser cabeza de ratón o cola de león.

Jueves I o de Junio

Hoy empieza el ciclo de conferencias para las que hemos sido contratados. Las autoridades provinciales han elegido un lugar majestuoso para el encuentro denominado Centro Cultural.

Por supuesto y como siempre, los organizadores tienen pánico de que no asista nadie y de que todo termine en un papelón gigante. A esto se suma el hecho de que en el mismo lugar y dos días más tarde se celebrará un encuentro de rock, cuya entrada es -como lo anuncia la radio nacional de Viedma- comida no perecedera para su distribución en los barrios carenciados.

Intento tranquilizar a los arquitectos organizadores diciéndoles que no me importa en absoluto cuanta gente concurra y gasto alguna anécdota de mi amplio repertorio.

Escribo desde la habitación del cómodo hotel que se me ha asignado con vista a la Iglesia y a la plaza principal. Hace mucho frío y se ve a la gente muy abrigada deambulando por esta plaza de jacarandaes y ceibos que uno reconoce por los carteles de madera que indican el nombre latino de cada especie arbórea (¿Qué idea buena no?. En Buenos Aires sólo se ve esto en el Jardín Botánico. Aquí por toda razón me han señalado que sobran los ingenieros agrónomos!!!).

En la plaza un monumento con el busto de un señor de gallarda figura que supongo que será Francisco de Viedma porque no hay chapas o carteles que lo indiquen, aunque si los agujeros donde estaban clavadas. (Días más tarde me enteraría que este señor no es otro que Alsina… ).

Francisco de Viedma fundó aquí el fuerte más austral de Sudamérica hace exactamente 210 años (Fuerte y Población de Nuestra Señora del Carmen) y en 1827 ese fuerte y sus soldados lucharon contra los brasileños con cañones que aún hoy se conservan. Es más, hasta se conservan las 2 banderas imperiales que les fueron capturadas a los (enemigos) que he podido ver expuestas en la Iglesia de Carmen de Patagones (También me he enterado que los brasileños han intentado recuperar por diversos medios esas banderas siempre con resultado negativo).

Por una guía turística me entero de que por aquí estuvo Charles Darwin en 1833 Cramer en 1822.

Por la mañana y con la asistencia c: baqueano de la zona he podido visitar un dadero almacén de ramos generales en Carmen de Patagones y he podido adquirir un lujoso rebenque de cuero al mismo precio que un kilo de yerba mate, recibiendo aún las disculpas del propietario (Señor Malaspina) por á tremendo aumento sufrido por el cuero…

 

Viernes 2 o de Junio (por la mañana)

Ayer dicté mi primera conferencia. Me ha sorprendido el alto nivel intelectual de los participantes y la poca cantidad de profesionales mujeres entre ellos.

Ante la pregunta que les hago sobre por-qué no ha dictado la provincia su propia ley arancelaria -usa la de Capital Federal-, poniendo como ejemplo el caso de Neuquén, me contestan que Neuquén es una sola ciudad, — -.entras que Río Negro tres «provincias» totalmente separadas (Viedma-El Alto Valle y Bariloche o la zona andina) que muy pocas veces han logrado ponerse de acuerdo entre sí (Imagino entonces lo que diría el Comandante Piedrabuena ante el comentario).

He recorrido las calles de Viedma y se advierte poca edificación nueva. El edificio para los Tribunales Provinciales se encuentra con sus losas desnudas «detenido» hace 12 años. Lo que sí avanza, es el edificio nuevo para los Tribunales Federales con un escondido cartel de obra que informa que su proyectista es la Dirección de Arquitectura del Poder Judicial.

Los viedmanenses están acostumbrados a que las grandes obras de su provincia las realicen arquitectos de Buenos Aires y con relación a los planes de vivienda social -que son un verdadero adefecio- se me señala que importantes y prestigiosos arquitectos de Buenos Aires no tendrían suficiente «rostro» para hacer esas obras cerca de sus estudios en la Capital Federal.

Hoy en compañía del prestigioso abogado local que asesora al Colegio de Arquitectos haré una visita protocolar al presidente del Superior Tribunal de Justicia de la Provincia.

Tengo por intención conocer los fundamentos de un fallo que se dictó con relación a la separación de bienes entre el Consejo Profesional (Que sigue agrupando a Ingenieros y Agrimensores) y el nuevo Colegio de Arquitectos.

Con una sensación térmica de 5 o bajo cero sigo observando a esta ciudad que por el momento no es capital de la Provincia (porque desde la federalización no hay proyectos provinciales) y ha perdido identidad como pintoresco pueblo de la Patagonia…

Viernes 2 de Junio (por la tarde)

He tenido el gusto de compartir un mate cocido -hasta aquí también ha llegado la economía de guerra- con el presidente subrogante del Supremo Tribunal de Justicia de la Provincia Dr. Nelson Pearson, en compañía del Dr. Fernández (Asesor del CARN). Me asombra su informalidad y su talento y por sobre todo su excelente disposición para contestar todas las preguntas del pesado interrogatorio al que lo someto (Tiempo más tarde me enteraría de que además de buen jurista es buen intérprete del trombón!!).

Dono un ejemplar de nuestro libro para la biblioteca del Tribunal y se me retribuye con una copia del fallo de separación de la entidad de Ingenieros y Arquitectos que ahora ha sido remitido para su examen a la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Por la mañana he compartido unos cafés en la propia sede del Colegio con sus autoridades y empleados.

Después de 48 horas de vivir en esta ciudad ya empiezo a sentir la sensación de que estoy en casa y me sigue conmoviendo la amabilidad de todo el mundo.

Pero para los arquitectos locales la cosa no anda bien porque al margen de la crisis general y de la especial que tienen por vivir en esta ciudad con destino incierto, se suma la falta de apoyo por parte de la inmensa cantidad de matriculados que son dependientes de la Administración Pública local.

Precisamente se espera que en las jornadas de hoy haya asistencia de este grupo porque voy a referirme al tema del arquitecto en relación de dependencia.

Propongo como objetivo inicial crear una página semanal dedicada a la Arquitectura en el Diario «Río Negro» a los fines de que se divulguen los proyectos locales y la actividad colegial en toda la Provincia.

La propuesta los entusiasma…

 

Sábado 3 de Junio

Hoy se cumple el primer aniversario de la sanción de la nueva Constitución provincial. Por la mañana he dictado mi tercera y última conferencia en esta ciudad y a propósito de esta nueva constitución, me he permitido resaltar a los arquitectos e ingenieros asistentes su artículo 40 inciso «8» que establece como derecho del trabajador no sólo una vivienda digna, sino también el acceso a la documentación técnica tipo para su construcción.

Hemos debatido sobre incumbencias (un tema que enfrenta permanentemente a los profesionales de la construcción) y sobre la propiedad intelectual de las obras de arquitectura e ingeniería.

La repentina creciente del Río Negro que empieza a desbordar por la Avenida Costanera llena de inquietud a los asistentes y ni hablar de mí, que ya vengo sorprendido por los vientos patagónicos que he sentido por primera vez ayer por la noche.

He propuesto que el Colegio de Arquitectos y el Consejo de Ingeniería y Agrimensura expidan una especie de certificado de libre deuda de honorarios profesionales cuando se opere la traslación del dominio de las propiedades. Creo que de esa forma se evitarán muchas ventas «con planos aprobados» y obviamente «no pagados».

La propuesta es aceptada…

 

Domingo 4 de Junio

Hoy es mi último día en Viedma pues mañana parto desde el aeropuerto local hacia General Roca, zona del rico y fértil Alto Valle del Río Negro. El presidente del C.A.R.N., arquitecto Mauricio Scherechevsky ha tenido la amabilidad de invitarme a cenar a su casa ayer por la noche y junto a su mujer «Chispa» hemos compartido una hermosa velada. El procede de La Plata y su esposa de Bahía Blanca. Dos de sus hijos estudian carreras universitarias en la capital bonaerense a más de 1000 kilómetros de su casa.

Para un viedmense esta situación es perfectamente aceptable y normal. En la Capital Federal y durante la época de mis estudios los escasos 13 kilómetros que separaban la Facultad de mi casa me parecían una enormidad.

La vida de estos pueblos tiene algunas originalidades impensables para un porteño. Ayer por ejemplo visité una librería donde cualquier habitante puede reservar un casillero personal que acumula todo aquello que a él le interesa (libros, publicaciones, revistas, suscripciones) y lo mantiene informado.

Sólo se trata de pasar, pagar y retirarlo.

De acuerdo a lo que conversé con el librero (Sr. López) hay una gran demanda de revistas de arquitectura y a ello obedece este sistema de tener casillero y efectuar la reserva.

He recorrido el barrio residencial y puedo asegurar que cuenta con hermosas casas desarrolladas en lotes generosos. El sello personal de los estudios de arquitectura se advierte en cada realización… como debe ser!

Hoy, día de absoluto descanso y recarga de baterías, estoy invitado a conocer una reserva de lobos marinos que al parecer es única y a tales fines viajaré hacia el mar que dista a sólo 30 kilómetros de esta ciudad…

 

Lunes 5 de Junio (por la mañana)

A las 8:55 y luego de observar con atención una composición fotocromática de la campaña del desierto que adorna uno de los muros interiores del aeropuerto de Viedma abordo el Fokker B 28 de Aerolíneas Argentinas con destino a General Roca, separado de Buenos Aires por 1176 kilómetros.

Por primera vez en mi vida tengo el extraño privilegio de ser el único pasajero del avión de línea que me conduce.

Obviamente dedico los 50 minutos del viaje a conversar con la tripulación sobre el delicado tema de la cancelación de vuelos por la falta de pasajeros. Me avisan de paso, que el viaje hacia Bariloche será imposible por medios aéreos ya que la empresa TAN (Transportes Aéreos del Neuquén) ha cancelado sus aviones desde Neuquén a Bariloche.

Al llegar a General Roca me espera un arquitecto descendiente de checos que representa a la delegación local del CARN y me conduce a la sede del Colegio.

Se trata de una hermosa casa con glicinas, nogal (repleto de nueces) y parrilla. Pienso sobre si existirá otro Colegio de Arquitectos en el mundo que pueda combinar un nogal y una parrilla en su jardín.

Después de mi llegada y alrededor de una mesa de grandes dimensiones se empiezan a congregar jóvenes arquitectos que me ametrallan a preguntas. Tienen mucha ansiedad y quieren saberlo todo ya y ahora. ¿De que voy a hablar???, ¿Qué pienso de los ingenieros??, ¿Qué pasa con los arquitectos de Buenos Aires??, ¿Cómo mejorar la orden de trabajo???…

Por sus tonalidades reconozco inmigrantes de varias provincias entre los que sobresalen los cordobeses y los ex-porteños.

Presumo que los asombra mi edad (porque esperaban a un hombre mayor, máxime luego de la visita del arquitecto Ruiz Guiñazú) y mi informalidad (porque esperaban a alguien con traje cruzado y visto campera).

La juventud de esta provincia no es óbice para que también haya muchos arquitectos «NYC», que son en la jerga rionegrina nacidos y criados aquí.

Al rato de conversar con ellos me empieza a seducir su lenguaje, su rebeldía y su informalidad.

La arquitecta visadora ceba mate, otros arquitectos reparten galletitas dulces y entre todos forman una aguerrida tropa que le da vida y sustento a esta delegación colegial.

Pero esa tropa necesita un comandante que la dirija y oriente -al menos por ahora- y este no es otro que el arquitecto Hernán Carlos Diamante, una especie de leyenda que hay en la zona y tal vez en toda la provincia.

Ágil, vital, incansable, matrícula N° 1 de la Provincia, es mi acompañante para viajar a Cipolletti ubicada a unos 40 kilómetros de Roca, casi al borde de las confluencias de los ríos Negro, Limay y Neuquén y así llamada en homenaje al ingeniero hidráulico italiano que logró transformar un desierto -llamado en 1913 El País del Diablo por su escasez de agua y su esterilidad- en un valle rico y fértil a través de su ciencia.

En el trayecto me llama la atención el particular sistema ideado para proteger a los manzanos con una especie de paraguas de palos que fortalece a sus ramas en la época donde el peso de los frutos pueden dañarlas y veo también las primeras vides rionegrinas que sirven para preparar los caldos de los vinos finos de las zonas frías…

 

Lunes 5 de Junio (Atardecer)

A las 7 de la tarde -con una hora de atraso- inicio mi primer conferencia en el Alto Valle en el salón auditorio del Consejo de Ciencias Económicas.

La concurrencia es nutrida y sé que hay gente que ha viajado muchos kilómetros para asistir.

En este primer día aquí he observado un particular interés por el tema de la obligatoriedad de la «orden de trabajo» que según explico contradice los principios civiles sobre consensualidad e informalidad de los contratos de locación de obra y servicios. Tiempo más tarde un arquitecto local me acercaría un trágico fallo de la justicia provincial en el que por una errónea interpretación de esta orden se vulneran los derechos intelectuales y patrimoniales del profesional. Por las inquietudes y preguntas de los concurrentes advierto que me conocían más de lo que yo suponía y que habían leído no sólo nuestro libro, sino también los artículos que mensual-mente publicamos en las revistas y diarios especializados.

 

Martes 6 de Junio

En las últimas horas de ayer he visitado Neuquén que se encuentra a sólo 2.000 metros de Cipolletti.

En poco tiempo haremos una presentación en esta ciudad que no obstante estar tan cerca parece tan diferente y ajena a Río Negro.

Por la mañana viajo a General Roca porque deseo tener un encuentro informal con sus arquitectos en la sede de su Colegio.

Debo confesar que estoy totalmente seducido por este grupo en el que encuentro una calidez y una fortaleza que nunca había sentido en ningún viaje.

Durante la charla trato de concentrarme en las explicaciones, mientras las humeantes empanadas y pizzas del mediodía distraen permanentemente mi atención, pero no la de ellos, que están acostumbrados a ese tipo de tertulias en el ámbito organizativo de su gestión.

Vuelvo a confirmar una vez más que la seriedad no tiene nada que ver con la formalidad.

Pasando el mediodía me entrevisto con el jefe de redacción del Diario «Río Negro» en el imponente edificio de su sede en General Roca que es depositario para la patagonia del material bibliográfico de las Naciones Unidas. Me alegra que también yo haya contribuido con esa biblioteca donando un ejemplar de HONORARIOS DE ARQUITECTOS para la consulta pública y gratuita. Creo en la sana costumbre -que alguien una vez me enseñó- de que los libros deben ser donados por los autores a los diarios y de que estos deben transformarse por medio de sus bibliotecas en vehículos de información y de cultura más allá de sus propias publicaciones.

Por la noche, deberé dictar mi segunda conferencia en el Alto Valle.

Hoy trataré en forma específica y puntual varios temas entre los que sobresalen la forma de actualización de los aranceles y la responsabilidad profesional de los arquitectos por errores de proyecto y por accidentes del personal obrero de la construcción.

Explicaré y probaré porque afirmo públicamente que este último tema es una verdadera máquina de destrozar arquitectos…

 

Miércoles 7 de Junio (por la mañana)

Ha llovido en Cipolletti y además hay mucha niebla. Como siempre y ante mis preguntas se me contesta que es la primera vez. A esta altura ya estoy acostumbrado a muchas cosas que suceden por primera vez desde que estoy en Río Negro, fundamentalmente porque un reciente emigrante (Arquitecto porteño) me ha confesado que durante sus primeros 5 meses de estancia siempre le decían eso de que era la primera vez, pasare lo que pasare…

A media mañana ingreso junto con el arquitecto Diamante a la firma Gasparri a los fines de conocer el misterioso mundo de la industrialización de las frutas que Argentina exporta a medio mundo.

Nos recibe la propia hija del arquitecto en el laboratorio de análisis, un poco deprimida por cuanto acaba de ser «bochada» en una de sus últimas materias para lograr el título de ingeniera agrónoma.

Veo manzanas numeradas, instrumentos italianos para medir la presión de los frutos y folletos analíticos sobre corazones acuosos y plagas, pero lo que más me sorprende es el descubrimiento de que los frutos una vez arrancados continúan siendo seres vivos con un incesante trabajo de transformación del almidón en azúcar.

Al recorrer las instalaciones empaquetadoras casi no puedo dar crédito a lo que veo en materia de cantidad y calidad de frutos. Indudablemente debe ser cierto que aquí se producen las mejores manzanas y peras del mundo, aunque sepa para mí que esos verdes brillantes de las Smith o esos rojos encerados de las Red Delicious probablemente nunca puedan verse en nuestras propias fruterías.

Es más, al salir de la firma y detenerme en una verdulería situada a no más de 100 metros del establecimiento, vuelvo a encontrarme con las manzanas que todos conocemos y reflexiono sobre eso que me han contado de que las frutas de Río Negro no llegan a todo el país por el costo del flete…

 

Miércoles 7 de Junio (A partir del atardecer)

Inicio mi tercera y última conferencia en el Alto Valle refiriéndome al régimen legal de las obras repetidas y adaptadas.

Una arquitecta me alcanza un ejemplar del libro «La República Corporativa» de Bustamante en el que encuentro algunas reflexiones interesantes sobre la colegiación obligatoria y el carácter de orden público de los mínimos arancelarios.

El ritmo final de las jornadas estará marcado por un asado espectacular que algunas horas más tarde se sirve en la Isla Jordán, ubicada en la confluencia de los ríos Limay y Neuquén, donde en compañía de dos arquitectos de General Roca-que obviamente desconocían la zona— nos perderemos de la caravana de autos concurrentes.

La fiesta es en realidad un homenaje a la concurrencia masiva a estas jornadas y me confirma una vez más que no podré olvidar fácilmente a este aguerrido grupo de jóvenes profesionales totalmente informales y desacartonado pero con un profundo respeto por su profesión, por su vida y su futuro…

Jueves 8 de Junio

 

A las 17:50 horas llego a Bariloche por vía terrestre. En realidad sólo faltan 10 minutos para que se inicie la etapa final de las jornadas que se desarrollarán aquí en el fantástico auditorio de Aerolíneas Argentinas, obra del estudio de arquitectura Del Valle y Asociados.

Debido a la cancelación de vuelos entre Neuquén y Bariloche, he debido recorrer metro a metro -en compañía del arquitecto Diamante- más de 400 kilómetros que separan Cipolletti de Bariloche, la ciudad de mayor población y fama de toda la Provincia de Río Negro.

Resulta muy extraño que para unir dos Duntos de esta provincia todo el camino deba realizarse por otra (Neuquén), pero ese detalle queda opacado por la belleza del camino y por la majestuosidad del Chocón y de Piedra del Aguila. En este último pueblo he visto excelentes viviendas económicas perfectamente adaptadas al marco natural, lo que es poco común en los días que corren, donde proyectos foráneos son ejecutados en cualquier lugar sin adaptación -y yo agregaría sin misericordia- con su medio ambiente.

Mientras me instalo en el cómodo hotel que se me ha asignado y dispongo de algunos minutos para ducharme y tomar té, reflexiono sobre esta ciudad que nos hace volar la imaginación y la fantasía desde la más tierna edad. No conozco a nadie que dudara de elegir Bariloche para festejar su graduación como estudiante secundario o para disfrutar una hermosa luna de miel en compañía de su esposa o algo parecido. No debo olvidar que estoy en una de las dos ciudades argentinas más famosas del mundo, que expone sus afiches turísticos tanto en París como en Río, en Londres como en Tokio…

Para los porteños en general Bariloche es nieve, fondues de chocolate, jamón de ciervo, ski y tal vez el mítico Llao-Llao, pero pronto constataré personalmente algunos otros componentes que generalmente nos pasan desapercibidos.

Y con una hora de retraso me encamino por la Avenida Costanera hacia el auditorio de Aerolíneas Argentinas, mientras observo el plateado azul del lago Nahuel Huapi con la catedral de Bustillo que se recorta sobre sus aguas…

 

Viernes 9 de Junio

Son las 11 de la mañana y en compañía de las autoridades del Colegio de Arquitectos -uno de ellos representa a Summa en esta zona y Summa es nuestro editor- estoy en la emisora FM estéreo 96,1 Melodía junto con su director Máximo González Devoto. Converso sobre arquitectura y arquitectos, una pasión que no se cuándo empezó, pero que se acrecienta con el paso del tiempo.

Aprovecho las ondas de aire para informar a toda la población qué es lo que en representación de mi estudio estoy haciendo aquí junto con los profesionales de la zona.

En este lugar -como en muchos otros-donde los diarios capitalinos llegan tarde y donde hay un solo canal de televisión la gente es muy propensa a escuchar radio todo el día, cualquiera sea la actividad que desarrolle.

La radio acompaña, informa y por sobre todo lo hace con gran velocidad y encanto.

La vorágine de la vida porteña, me sigue acompañando aquí pues debo interrumpir la hermosa visión que desde la cabina de transmisión tengo del lago para cumplir compromisos en otra radio y en el canal de televisión local que debe grabar urgentemente para el noticiero nocturno.

Aprovecho las horas del mediodía para mantener conversaciones a solas con las visadoras locales y para encontrar una salida a esa mordaza que los arquitectos se han autoimpuesto llamada «Valor Q» y que refleja algo así como el valor mínimo asignado oficial y mendazmente a cada metro cuadrado de construcción por el ente gremial, con el objeto de tasar el monto de los honorarios sobre el que luego se efectuarán las pertinentes retenciones.

Por la noche abordaré uno de los temas más penosos de toda la arquitectura legal al analizar la batalla de las incumbencias entre arquitectos, ingenieros y planificadores urbanos.

Esta «palabrita» de origen espúreo ha sido capaz por sí sola de enfrentar no sólo a los profesionales de la construcción, sino hasta hermanos y hoy aprovecharé la penúltima jornada para descubrir su origen, la carga política y corporativa que arrastra y la sistemática y burda violación de la ley que su aplicación encierra…

 

Sábado 10 de Junio

Son las 23 horas y he pasado un día agotador culminando el plan general de estas jornadas que hoy terminaron por la mañana.

Ahora estoy en «CEREBRO», discotéque integrante de una cadena de 52 establecimientos distribuidos por todo el mundo, conversando con su titular que ha tenido la gentileza de ser uno de los auspiciantes del Colegio de Arquitectos para nuestra presentación en la Provincia.

Mientras admiro un verdadero show de arquitectura escenográfica combinada con ingeniería electrónica y láser de sonido, pienso cuantas veces podrían los arquitectos realizar eventos culturales o científicos si perdieran los prejuicios que le impiden solicitar colaboración de gente que está dispuesta a ayudarlos en sus necesidades…

He dedicado mi última conferencia del ciclo a trazar un paralelo entre los regímenes arancelarios de Europa, América y la Argentina, analizando las resoluciones de la Unión Internacional de Arquitectos que son aplicables en nuestro país -en especial el Código Deontológico Internacional sobre Servicios Consultativos dictado en Dublín en 1987-para finalizar con el tema de la vivienda económica y popular subvencionada por el estado.

La juventud de este nuevo Colegio se ha puesto de manifiesto una vez más al terminar las jornadas, ya que no se han podido entregar los diplomas por falta de sello de su autoridad local, el talentoso arquitecto Rodríguez Vida…

Por la tarde, en compañía del arquitecto Mario Pozzo he efectuado una recorrida que me ha llenado de asombro. Pozzo es uno de los especialistas más grandes con que cuenta el país en medio ambiente, un personaje olvidado en estas zonas generalmente construidas por quién no las conoce…

Aprendo así que en Bariloche hay dos climas perfectamente diferenciados. El que informa el servicio meteorológico -que está ubicado en el aeropuerto local- y el de la otra punta de su ejido urbano donde llueven 500 milímetros más que en el lugar de donde proviene el pronóstico. Esto explica porque razón existen construcciones al pie de los cerros con materiales que no pueden resistir las inclemencias del tiempo, también explica porqué muchos arquitectos han sido condenados judicialmente por error de proyecto…

Descubro tras el Llao-Llao el Cerro López y me autocondeno al haber trabajado en cuestiones legales relacionadas con su urbanización sin haberlo visto nunca de cerca, ya que era muy distinto a como me lo imaginaba y supongo que lo mismo pasará con los estudios de arquitectura que proyectan a la distancia -especialmente en Villa Catedral-por un método que aquí se denomina sarcásticamentc «teleproyecto».

Se cuenta en la zona que cierta vez dos arquitectos porteños, despreocupados por el suelo de Bariloche dejaron dos pilotes colocados y al día siguiente se habían elevado 5 centímetros cada uno. Algunos creen que fue magia y otros la especial composición arcillosa del lugar que se había excavado.

 

Domingo 11 de Junio

Hoy tomaré un merecido día de descanso. Bueno, al menos es ese mi proyecto.

Cerca del mediodía, el arquitecto Pozzo me está esperando junto con su hija para almorzar en un lugar situado en Neuquén -a pocos kilómetros de Bariloche- donde al parecer vivió Butch Cassidi. Yo creía, como todos los que vimos la película, que había muerto a tiros en Bolivia, pero al parecer la película había olvidado algunos detalles como el de su viaje en barco hasta estas tierras y otras escenas que aún hoy se encuentran registradas fotográficamente en un restaurante llamado «El Viejo Boliche» que en sus paredes incluye llamativos registros electorales de principios de siglo y un libro de comercio de los señores Jones -al parecer descendientes de los acompañantes del personaje-…

Mientras almorzamos y charlamos sobre el bachillerato internacional que está realizando aquí la hija de Pozzo, con miras a estudiar derecho en Ginebra, puedo observar afuera una pared hermosa, enteramente construida con botellas y argamasa, que nunca había observado antes…

Tras el almuerzo visitamos una reserva mapuche, situada a pocos kilómetros del famoso «Anfiteatro» y puedo observar cercca a estos indios muy respetados en la tanto en lo que hace a su persona como a cultura.

Así nos encaminamos a los barrios altos de Bariloche que sólo tienen de ellos la diferencia altimétrica sobre el Nahucl Huapi puedo registrar tal vez el más claro ejemplo de error de proyecto que he conocido. Se trata de los tanques de agua con capacidad 1.000 litros ubicados sobre las casas coa columna que le sirve de soporte. Al saber estamos en plena zona sísmica imagino lo que ocurriría con estas casas si se produjera que menos, un coletazo del sismo que se produjo en el sur de Chile en la década del ’60…

Al ver esta escena, puedo compararla con otra situación que me ha sido planteada por un abogado local. Trátase de una familia entera que murió asfixiada cuando se prendió fuego la lana de vidrio aislante que se colocó entre los paneles exteriores e interiores de viviendas similares…

Anoto y fotografío. Sé que las conclusiones debo tomarlas en Buenos Aires…

 

Lunes 12 de Junio

Algo brilla en el piso de cipreses. Lo recojo y es una cucharita de alpaca que seguramente perteneció al servicio del hotel Llao-Llao, la incomparable obra del arquitecto Alejandro Bustillo.

Lo había conocido por fotos, por su estampa en un billete argentino, por sus planos… pero nunca había estado visitando su interior-mudo en los actuales tiempos—donde se sienten sensaciones especiales que creo que el gran arquitecto trató de transmitir.

Estoy en la suite presidencial del hotel. En realidad es pequeña y austera como todo el edificio que parece haber sido planeado como una gigantesca cabaña o refugio…

Aquí mismo donde estoy parado, vivió algunos días el general Dwight Eisenhower con su séquito personal y electrónico que le permitía rápidas y eficaces comunicaciones con los Estados Unidos en pleno mandato presidencial.

Paso luego al salón comedor enteramente revestido en cipreses y con un hogar a leña donde en su interior caben paradas 5 ó 6 personas. Me acompaña en esta oportunidad, el arquitecto Eduardo Gabriel Dunovits, encargado de efectuar un relevamiento total del hotel por la Sociedad Concesionaria para la Explotación del Llao-Llao…

El salón-comedor -que aún conserva sus arañas originales- comunica por medio de una gran escalera con el teatro donde en las buenas épocas actuaron las mejores orquestas y compañías del país y del exterior. En la recepción veo una zona cuyas paredes están enteramente tapizadas con cipreses, pero con corteza y se me informa que aún no se ha descubierto que técnica utilizó Bustillo para que las cortezas continuaran adheridas a la madera.

En un depósito cercano sillas que se parecen a las dibujadas por Le Corbusier -las he visto en algunos de sus libros-, animales embalsamados -parece que estaban en el comedor- y protegefuegos con formas de ciervos…

Puedo admirar desde cualquier ventana el parque que alguna vez dio la bienvenida a sus moradores con canteros de flores y hoy empieza a ser invadido por la rosa mosqueta.

Me cuentan que originalmente la Dirección de Parques Nacionales entregó en cuidadosos sobrecitos a los pobladores semillas de esta rosa traídas de Hungría, pero con el tiempo y fundamentalmente porque la consumían los animales y la semilla no se alteraba en sus estómagos, la variedad se fue transformando en lo que es hoy, una plaga (pero que aunque sea plaga es hermosa… )

Ahora estoy en el único salón con ventanas enrejadas, porque aquí funcionó el casino, bastante cerca de la vinoteca que supo hacer descansar a una colección de vinos alemanes y franceses sin competencia.

Llego después a las habitaciones de los valets ubicadas creo que en la tercer planta y sin baño privado aunque con pequeñas piletas lavatorios y por fin bajo hasta las habitaciones y el comedor del servicio sin ventanas ya que sólo unas banderolas pequeñas y ubicadas a más de 2 metros de altura iluminan pobremente los ambientes…

Al salir y poder mirar la obra en perspectiva, aún me queda tiempo de conocer «La Siberia», una casa situada a unos 300 metros del hotel y destinada al alojamiento del personal de limpieza antes de ingresar al hotel-esto es tan cierto como que me lo ha contado el actual barman del Hotel Tres Reyes donde me alojo y que alguna vez viviera en «La Siberia».

Antes de terminar la visita puedo llegar a ver la exquisita capilla de San Eduardo -con un extraño cartel en la puerta que dice Propiedad Privada-donde Bustillo pudo combinar madera con pizarra negra y austeridad con inmaculada belleza…

 

Martes 13 de Junio

Hoy -día no muy propicio para los supersticiosos- he estado reunido con las autoridades del Colegio de Arquitectos, proponiendo un libro de registro de finales de obra a los fines de evitar la complicada situación de aquellos emprendimientos que nunca terminan y que siguen manteniendo al arquitecto como permanente responsable por todo lo malo que pase durante la espera.

 

Creo que toda propuesta y en especial las jurídicas, deben adaptarse a cada situación  particular y por ello propugno un sistema que pueda manejarse casi sin asistentes, con la asignación de un folio por arquitecto matriculado en el que en forma personal cada profesional efectúa una manifestación que será refrendada por las autoridades colegiales.

Al atardecer y luego de entrevistarme con los arquitectos autores del proyecto del puerto deportivo de Bariloche estoy conversando con las autoridades de la Comisión de Etica que me piden una reflexión sobre la uniformidad de los carteles de obra en toda la provincia.

Les contesto que en las propias sedes del Colegio he visto carteles de chapa en Viedma, de madera en el Alto Valle y de papel en Bariloche, por lo que no soy proclive a pedir a los demás lo que considero que yo mismo no puedo hacer!!!

Y a punto de finalizar mi viaje y retornar a Buenos Aires tengo el grato placer de conocer a un miembro de la comisión de ética que no sólo es un arquitecto afamado, sino también, cónsul de Austria para las Provincias de Río Negro, Chubut y Santa Cruz…

El arquitecto Francisco Pirker -que conoce personalmente a todos y cada uno de los 350 residentes austríacos instalados en Bariloche- contesta ante mi pregunta, que en sus resoluciones y opiniones sobre ética, se guía por la ética de la naturaleza y me sorprende con un libro de su autoría publicado en Munich y desconocido aquí en la Argentina…

Como para no ser menos, lo sorprendo al informarle de mis relaciones epistolares con Utz Purr Presidente del Bundes-Ingenieur-Kammer con sede en Viena y juntos terminamos charlando sobre los aranceles y la organización de los arquitectos en Austria iniciando una nueva y generosa amistad…

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