LAMENTAMOS COMUNICARLE…

Sensacional reestreno. Sólo en cines.de countries, barrios cerrados o desarrollos inmobiliarios. Entradas en venta en la Comisión de Arquitectura.

  Ocho meses después de haber recibido el encargo. Cuatro meses después de que su comitente aprobara el anteproyecto de la magnífica casa y tres meses después de haber presentado la documentación ante la Comisión de Arquitectura del country, la computadora del arquitecto Posse Saguier, recibió el tan temido mail.

«Lamentamos comunicarle que esta Comisión de Arquitectura se siente obligada a rechazar su proyecto, por cuanto el diseño del mismo, provoca un agresivo impacto ambiental y visual en el country. Su implantación, desvirtuaría los objetivos ecológicos tenidos en consideración por los desarrolladores y autores del master plan para esta zona exclusiva de la Patagonia «

  Posse Saguier, era un hombre tranquilo y sereno, pero sintió como si mil agujas pincharan su cabeza y sus párpados se volvieron inexplicablemente pesados.

La situación, fue interrumpida por el llamado del comitente -un acaudalado empresario francés- a quien la Comisión también había tenido la «gentileza» de comunicarle el rechazo, mediante copia oculta.

– Hola Juan.recibiste.viste que clase de fils de pute. Te dije que eran la peor merde du sud y además.

 – Bueno, pará.es un mail y además no está firmado y tampoco.

 – Pero no Juan, haceme el favor.viene con papel membretté.yo sabía.yo sabía.

  Asfixiados por la ira y la decepción, gritaron, insultaron, recordaron presuntas viejas profesiones de sus madres, balbucearon culpas y amenazas, hasta que por fin hallaron la coincidencia. Ambos estaban conformes y orgullosos del proyecto, que había que defender con las mejores armas y fundamentos. Sólo faltaba elegir la mejor estrategia y conciliar una pequeña tregua para encontrarla.

Dominique Tourleblanc -el comitente francés- era un hombre poderoso, de aquellos desacostumbrados al «no» por respuesta.

Sus abogados comercialistas lo sabían, y por eso, tanta fue la cautela y el cuidado puesto en el dictamen.

– Monsieur Dominique: usted debe entender que según el Reglamento que aceptó y firmó al comprar el lote, la Comisión de Arquitectura, se reservaba el derecho soberano y no apelable a juzgar su proyecto. Peor aún, el documento dice textualmente, que la obra debía ser proyectada y construida a su satisfacción. ¡Satisfaction!… ¡Comprenez vous!…

 – Dans La France c’est document est nul.Prohibitif.

 – Monsieur Dominique, en l’Argentine al igual que en La France rige el principio de que las convenciones hechas en los contratos, forman una regla a la que las partes deben someterse como a la ley misma.Aún en Roma, dura lex, sed lex.

  Abreviando, el consejo letrado fue que cambiaran el proyecto, o mejor dicho.el proyectista.

El arquitecto Posse Saguier, tomó un camino diferente. Le dolía y molestaba el rechazo, pero más aún, la incertidumbre de saber si tendría o no derecho a cobrar honorarios por los ocho meses de trabajo intelectual, volcados en el proyecto.

Siempre consultaba con su hermana abogada, pero esta vez, decidió confiar en un estudio especializado en arquitectura legal – que no era el de Butlow & Asociados -, donde se le informó que si bien no tenían la menor idea sobre si correspondía o no pago de honorarios, la verdadera cuestión, era determinar si la decisión de la Comisión de Arquitectura era o no revisable, porque al fin y al cabo, el artículo 1634 del Código Civil, establecía que «cuando se conviniere en que la obra había de hacerse a satisfacción del propietario o de otra persona, se entiende reservada la aprobación a juicio de peritos».

Los abogados, aconsejaron juicio inmediato, por lo que Posse Saguier -que odiaba los juicios- decidió algo inmediato, es decir, retirarse a toda velocidad del Estudio.volviendo a consultar a su hermana.

La hermana abogada, que había trabajado en otro estudio dedicado a la arquitectura legal -este sí, era el de Butlow & Asociados- le recomendó, tanto a él como a Dominique, que iniciara una prueba anticipada, para que un juez designara al perito arquitecto, que fallaría técnicamente la disputa, con sustento en el artículo 1634 del Código Civil.

El desenlace, fue inesperado. No fue necesaria la prueba anticipada. A las 16:34 del día siguiente, la Comisión de Arquitectura, cambió de opinión y aceptó el proyecto.

Posse Saguier, que era afecto a las cábalas, sumó los dos números iniciales del artículo, 1 + 6 = 7 y también los dos números finales, 3 + 4, también 7.

Recordó entonces con alegría que el 77, era su número de la suerte!!

Por Daniel Enrique Butlow

Abogado y Profesor titular honorario de arquitectura e ingeniería legal

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