LAS RESPUESTAS DE ALBERT SPEER

«…Por ello, y demás fundamentos, se le condena a la pena de veinte años de prisión…»

Veredicto final Tribunal Internacional de Nüremberg
1º de Octubre de 1946

 

Debo o no debo? Hace meses que hago este análisis. Todo parece estar en contra, pues se trata de un criminal de guerra condenado en Nüremberg. Con toda seguridad muchos dirán que soy pronazi y otros que soy un oportunista en búsqueda de popularidad. Ni hablar de los que aun lloran a sus queridos, muertos en la arquitectura por él planeada.

También hay un pro y es que su figura resulta fascinante mas allá de cualquier animadversión personal y eso solo justifica correr el riesgo…

 

•  Su nombre por favor

•  Albert Speer, el arquitecto de Hitler

•  Le había preguntado su nombre solamente…

•  Mi nombre esta indisolublemente ligado a la figura de Hitler y el más claro ejemplo de ello es que por el construí todo y también por el, todo fue destruido.

•  Quién es usted Speer?

•  Soy lo que hicieron de mi las circunstancias, como nos sucede a casi todos los hombres. Yo provengo de una familia de arquitectos que gracias al cielo continua viva a través de mi propio hijo.

•  Acláreme un poco mas las cosas

•  Bueno, le voy a contar. Mi abuelo Berthold fue el arquitecto que inicio la dinastía familiar. Tuvo el honor de estudiar en la Berliner Schinkel Akademie; Schinkel había sido uno de los creadores del Estilo Prusiano que siempre admire y en el cual se inspiraron muchas de mis obras. Mi abuelo Berthold amaba la piedra como material constructivo y en eso… ve en eso se parecía a Hitler, claro que ambos tenían razones distintas…

•  Explíqueme por favor

•  Le explico. Alemania tenía a mediados del Siglo XIX un considerable atraso técnico con relación a sus vecinos. Recién en 1877 se publicaron las primeras normas alemanas sobre el hormigón y también fue muy tardía la introducción del hierro. Piense que para la misma época, Inglaterra ya era conocida como la nación «taller de Europa» y exportaba a América casas prefabricadas que se ensamblaban y montaban a miles de kilómetros de su país de origen. Por lo tanto mi abuelo que era una buena mezcla de arquitecto y constructor amaba lo que conocía…

•  Pero que pasaba con Hitler y la piedra?

•  Bueno, mas allá de sus gustos personales y de sus propios conocimientos el quería un Reich que durara 1000 años y estaba convencido que solo la piedra podía garantizar esa duración de las obras.

•  Hablemos ahora de su padre.

•  Bien, como ya le había dicho era arquitecto como yo y también se llamaba Albert. Había nacido en 1863 y estudió en la Escuela Técnica Superior de Munich siendo alumno de una de las figuras más conocidas de la arquitectura alemana del cambio de siglo: Friederich Von Thiersch. En 1898, el profesor Hanser le cede su estudio de Mannheim y mi padre se establece como arquitecto independiente. Tenga usted la más absoluta certeza de que fue el arquitecto más importante y conocido de esa hermosa y viril ciudad.

•  Y que tipo de obras realizó?

•  Trabajo en toda clase de edificios de viviendas, pero se especializaba en edificios administrativos como Bancos y oficinas Publicas. Usted debe tener en cuenta que Mannheim, era para la época el centro de una poderosa región industrial con una fuerte economía, que se traducía lógicamente en numerosos encargos de fábricas. Para esa época el espíritu germano contenía una rara mezcla de conservadorismo y culto a lo «kolossal» que los arquitectos debían interpretar y plasmar en obras, porque como lo dijo Peter Behrens «El arte y la tecnología de Alemania trabajaran hacia un solo fin: el poder de la nación alemana».

•  Pero había algo más seguramente…no?

•  Claro hombre, también estaban los desmesurados deseos de representación de los acaudalados del lugar. Como contestaría usted el encargo de la primera fabrica Benz de Automóviles?? Ve… a eso me refiero.

•  Pero según tengo entendido esa fábrica construida por su padre tiene tendencias modernas?

•  Claro y esto es precisamente porque el modernismo entro junto con las técnicas necesarias para una mejor producción. Por eso las fábricas fueron las primeras obras de arquitectura moderna en Alemania. En materia de viviendas los alemanes preferían lo clásico y le aseguro que ninguno de los clientes de mi padre deseaba una aventura arquitectónica.

•  Ya me estoy ubicando. Ahora quisiera que me contara algo de Usted. Pero no me hable de sus obras, de sus glorias…cuentéeme de su infancia, de sus estudios…

•  Yo nací en 1905. por parte de mi padre ya le he contado y en cuanto a mi madre, bueno ella era una Hommel. Usted conocerá seguramente los instrumentos de precisión que industrializaba mi familia. Éramos protestantes y mi casa natal de Mannheim que aun se conserva fue un hogar delicioso. Mi padre tenía allí su estudio de arquitectura y ese lugar era el que yo prefería para jugar y dibujar. En 1918 nos trasladamos a Heidelberg donde teníamos una casa de campo. La primera Guerra Mundial y la guerra civil empezaban a castigar duramente a los alemanes y mi familia no era una excepción. Cuando terminé mis estudios de bachiller inicie mis estudios terciarios en el Instituto Tecnológico de Karlsruhe. Mis ambiciones eran otras, hubiera querido viajar, tal vez al extranjero, pero en esa época no teníamos dinero y aun teniéndolo hubiera recibido un mal trato por parte de los «vencedores». Recién en 1924 me traslade a Munich para continuar mis estudios en la Escuela Superior.

•  Pero entonces usted ya lo conocía a Hitler en esa época. Si mal no recuerdo fue en Noviembre de 1923 cuando intentó dar el primer golpe de estado en Munich?

•  No por favor, eso sucedió mucho mas adelante. Lo que sucede es que como universitario estaba inmerso en la crisis de la República. Yo no era nacionalista, pero en esos tiempos ser alemán era una verdadera desgracia. Además y ahora que recuerdo, en 1924 Hitler estaba en prisión y recién faltaba un año para que Hindenburg accediera al poder…

•  Bueno, pero volvamos a Usted.

•  Le decía que había ido a Munich y que logre aprobar el examen que me permitió acudir ese mismo año, 1924, a la Escuela Superior de Berlín. Allí sufrí una tremenda angustia porque fui rechazado por el profesor Poelzig, un gran arquitecto pero totalmente definido como hombre de izquierda… Mire usted, ahora que rememoro esas épocas. También Hitler fue rechazado por la Academia de Bellas Artes de Viena y eso le impidió entregarse a su verdadera vocación de pintor… (?)

•  Sígame contando Speer… sobre usted por favor?

•  Bueno, al año siguiente nombraron profesor a Tessenow y con el fui admitido. Tessenow era miembro de la Sociedad de Arquitectos «Der Ring» que agrupaba a Gropius, Mies y Behrens entre otros. Para el verano de 1927 me recibí de arquitecto y opté por lo más difícil que era quedarme en Berlín.

•  Eso era lo más difícil o usted quería emular a su abuelo Berthold?

•  No sé. Tal vez quise demostrarle a mi padre mi propio valor. Si había algo que no quería, era volver a Mannheim a trabajar en su estudio. yo quería abrirme mi propio camino.

•  Y qué hizo entonces?

•  Tuve la gran responsabilidad de que Tessenow me eligiera como profesor ayudante de su cátedra para lo cual me puso como condición trabajar un año en su estudio a modo de preparación. Trabajé junto a el desde 1927 a 1929 y recién en ese año fui honrado con la designación de profesor de la Escuela de Arquitectura de Berlín y entonces me case con mi prometida y compañera de toda la vida Margarete Weber.

•  Cómo fueron esos primeros años?

•  Durísimos. Se me presento una oportunidad de viajar a Afganistán y no lo hice porque justo se precipitó un golpe de estado en Kabul. Sin duda estaba desesperado, porque mas allá de mi actividad docente, nadie me hacia un encargo. Usted debe tener en cuenta que el viernes negro de 1929 se precipito rápidamente sobre Alemania y una ola de nuevo pesimismo se abatió sobre todos nosotros. Muchas veces pensé que era el fin…

•  Y por eso se afilió al partido Nacional Socialista?

•  Tal vez. Mi madre lo había hecho unos años antes. En realidad yo me afilié en 1931, pero lo cierto es que todo el ambiente universitario estaba conteste con sus ideas. Él representaba la única esperanza de dignidad para Alemania y para los alemanes.

•  Cómo se produjo su primer contacto con Hitler?

•  Bien voy a explicarle. Durante mi permanencia en Berlín, yo había recibido un pequeño encargo del partido. Se trataba de una pequeña remodelación en una Jefatura del Distrito de esa ciudad. Con la depresión generalizada había vuelto a Mannheim para tratar de reflotar el estudio de mi padre que se había jubilado, pero tampoco pude lograr ninguna encomienda de importancia. Por eso volví a Berlín y nuevamente fui favorecido con una tarea arquitectónica para el partido. Me habían encargado la remodelación de la nueva delegación en la Vosstrasse muy cerca de la cancillería gracias a mis relaciones con Karl Hanke. Esta obra fue visitada por el propio Hitler un tiempo después y se sintió cómodo en ella… yo creo que le agradó. Al año siguiente Hitler me presenta ni más ni menos que a Goebbels que me encarga la reforma del Palacio Leopold en la Wilhemplatz.

•  Y fue esta la obra que le impactó a Hitler?

•  No, no creo. Fue a mí a quien impactó esta obra. Usted debe entender que este palacio había sido remodelado por Schinkel un siglo antes y ahora estaba en mis manos. Cuando comencé a ver los planos y a tocar las piedras de esa arquitectura, empecé a sentir el verdadero espíritu de mi raza y me pareció empezar a navegar por primera vez en las profundidades de su alma eterna. Tal vez por ello tuve la inspiración necesaria para crear los croquis y diseños de las tribunas que Hitler necesitaba para el mensaje del 1 de Mayo de 1933.

•  Yo he visto las fotos de esos diseños y también he leído que usted trató de evocar la partida de un barco con sus velas henchidas. Es así?

•  Si efectivamente. Algo muy peculiar del movimiento nazi fue su persistente y aguda conexión con la arquitectura. Fíjese usted que el principal ideólogo del régimen, Rosemberg, fue arquitecto y en cuanto a Hitler, bueno, solo basta ver sus proyectos y sus planes urbanísticos….

•  Y ya que estamos en ese tema; qué opinión le merecía a Hitler la Bauhaus ?

•  Para Hitler, el arte moderno era arte bolchevique; el era un hombre del pueblo y su inclinación era conservadora. Además, como usted sabrá siendo abogado, en Febrero de 1933 se dictaron leyes limitando el derecho de reunión y de prensa.

•  Esa ley también permitía la quema de libros que hicieron públicamente el 9 de mayo de 1933?

•  Mire hablar de eso hoy es muy fácil. Usted no vivió lo que nosotros vivimos. Le voy a enseñar algo…

 

En ese momento de una carpeta de cuero gastado saca una copia y me la entrega,

pidiéndome que la lea en voz alta, solo en la parte subrayada

Dice textualmente «El elemento característico de la ciencia del derecho publico del III Reich es que no representa un sistema de competencias, sino las relaciones de todo el pueblo alemán ante una personalidad plasmadora de la historia. Estamos en una era jurídica cubierta por el nombre del Fuhrer, por él plasmada. El Fuhrer no está dirigido por los artículos de la Constitución ,

sino por acciones superiores y devoción por el pueblo.

El derecho público del III Reich es la formulación jurídica de la voluntad histórica del Fuhrer».

 

 

•  Y bien, que le parece?

•  Es necesario que le conteste acaso? ¡me parece una barbaridad!

•  Sin embargo el documento que acaba de leer es copia textual del mensaje que Hans Frank, uno de nuestros mas grandes juristas, dirigió a la Academia del Derecho Alemán en 1938 y no hace falta que le diga que al finalizar fue ovacionado. Quiero con esto que usted entienda cual era el sentimiento generalizado del pueblo y de sus intelectuales.

•  Y dígame Speer, usted coincidía con Hitler respecto de la Bauhaus.

•  Yo creo que la Bauhaus fue un mito muy bien aprovechado por sus fundadores. Desde su nacimiento bajo el patrocinio estatal weimeriano tuvo un carácter netamente socializante y pleno de «kulturbolchevismus». Para que vamos a hablar de 1928 cuando Gropius se va y deja la escuela en manos de Meyer o cuando Meyer delega el puesto en Mies Van der Rohe un arquitecto de significado político rusófilo…

•  Le parece?

•  Y a usted?… porque cree que en 1928 había hecho los monumentos a Karl Liebnecht y a Rosa Luxemburgo, los líderes de la revuelta espartaquista asesinados en 1919, Mire, le voy a decir algo, yo creo que lo de la Bauhaus , fue un invento de los americanos…

•  Y entonces, porque necesitaron cerrarla con el auxilio de la Gestapo ?

•  No fue así. El consejo municipal de Dessau, que disponía de mayoría Nacional Socialista presento una moción para disolver la Bauhaus y procurar su demolición. Lo primer era razonable, pues se pensaba dedicar los gastos de la institución para subsidios públicos y ayuda a los desempleados que se morían de hambre. Lo segundo fue una estupidez, porque se le creo a la Escuela una aureola de persecución, cuando siempre había sido protegida oficialmente.

•  Bien, cambiando de tema. Dígame porque cree que a Hitler le gustaban sus diseños.

•  Yo entendí desde el principio que los edificios de esta nueva etapa debían ser ante todo un símbolo. Mi arquitectura y mis diseños habilitaban grandes espacios y provocaban el sentimiento de unión de mis compatriotas. Además fui un hombre disciplinado y efectivo. Lo probé desde el primer momento al realizar en dos meses la reforma del Ministerio de Abastecimiento. Hitler me felicitó por mi efectividad y esto me llevó a realizar la ambientación para el primer congreso del partido que se celebro en Nüremberg en Septiembre de 1933. Allí propuse un bosque de banderas y una tribuna que se respaldaba en una gigantesca águila que con sus garras mantenía prendida la cruz svástica…

•  Y por que eligió el águila como símbolo?

•  Bueno, el águila siempre ha representado y representará el poderío. Acaso no es también el emblema de los Estados Unidos? El mismo Spengler auguraba que algún día el genio alemán se iba a alzar al cielo como una poderosa águila. El águila representa en el cielo, lo que el león representa en la tierra.

•  Usted considera que con esta obra se inicia su relación mas estrecha con Hitler?

•  En verdad no. Yo creo haberle impactado por mis diseños escenográficos, pero había algo mas que el requería. Esto era la efectividad y la rapidez para calmar sus ansiedades y se lo pude demostrar personalmente cuando me encomendó la reforma del Palacio Radziwill, su residencia personal en Berlín. A partir de allí yo uní mi destino para siempre con su persona, a su genio y al partido. Tenga en cuenta que no estaba nada mal para un joven de 28 años.

•  Vamos a hablar ahora de las grandes obras, de los grandes proyectos. Le parece bien?

•  Correcto, pues es precisamente en 1934 cuando se inician los estudios para el campo de los Congresos de Nüremberg. Yo ya le hablé del éxito obtenido en el primer Congreso de 1933, pero ahora Hitler quería una construcción duradera y permanente de la tribuna en el Campo Zeppelín.

•  Por qué la elección de Nüremberg?

•  Porque esa ciudad tenía un hondo significado histórico para el partido que había realizado allí su primer congreso 11 años antes y porque estaba edificada con una hermosa arquitectura gótica que era famosa en toda Alemania. Además había ventajas urbanísticas como por ejemplo la existencia de un centro ferroviario de primer orden en el que convergían las líneas férreas que unían las principales ciudades. Precisamente yo planifique la agrupación de grandes construcciones para las reuniones del ejército, un estadio y otra para realizar así, un campo conjunto para todas las manifestaciones previstas. Usted quiere que me refiera a alguna obra en particular?

•  Si, he visto los dibujos del estadio y me han impactado. Es cierto que tenía una capacidad prevista para 405.000 espectadores?

•  El Deutsche Stadion iba a ser algo maravilloso. Al colocar la primera piedra en el Congreso de 1937 Hitler dijo que un forum gigantesco estaba por nacer como jamás lo había visto la tierra. No exageraba. Tendría seiscientos metros de largo por quinientos de ancho y ochenta metros de altura de fachada; el volumen hubiera sido tres veces mayor que la pirámide de Keops, la mayor de las egipcias.

•  Y cómo resolvió la iluminación?

•  El nivel más alto de las tribunas estaba coronado por una cornisa que se hubiera elevado 10 metros más… hasta los 90 y sobre dicha coronación se previó colocar sesenta y dos flameros con un diámetro de cinco metros sesenta centímetros. Para que el resplandor del fuego desde esa altura pudiera iluminar suficientemente la arena, debía estar provisto de un fuelle, el cual proyectase verticalmente hacia arriba la llama, agrandando el radio de luz. Según los cálculos que realizamos en la época los 62 flameros con un alumbrado continuo de cuatro horas, hubieran necesitado la misma cantidad de gas que consumía normalmente Nüremberg en seis meses. Además, bueno se habían previsto cientos de focos…

•  Y el problema óptico? Se podrían observar las competencias desde esa altura?

•  Lo estudiamos muy a fondo. Se hicieron en un lugar cercano, Hirschbachtal, unos modelos de madera en tamaño natural de una parte de las tribunas (se hizo este ensayo en la ladera de una pequeña montaña, tal era la altura) y, aunque era una verdadera visión panorámica, se apreciaban los detalles. Además se había previsto que una gran empresa óptica alemana preparara unas gafas especiales que se debían repartir a los visitantes de las galerías superiores y que desempeñan el papel de un anteojo. Se llegó incluso a prever el precio que, al existir la suficiente garantía de un consumo extraordinario, se fijó para la venta al público en un marco de entonces.

•  Qué sentía usted al ponerse en marcha estos proyectos?

•  Mucho orgullo como arquitecto, mucho orgullo como alemán… yo sentía orgullo nacional.

•  A propósito del orgullo nacional quiero leerle algo de Schopenhauer si usted me lo permite? El texto dice textualmente que « El orgullo en su especie superior, es el orgullo nacional. Se revela, en el que está atacado de él, la ausencia de cualidades individuales de que pueda enorgullecerse porque sin eso no hubiera recurrido a las que participan con tantos millones de individuos. Todo el que posee meritos personales distinguidos, reconocerá, por el contrario, mas claramente los defectos de su propia nación, toda vez que siempre la tiene presente a la vista. Pero todo imbécil execrable, que no tiene en el mundo nada de que pueda enorgullecerse, se refugia en este último recurso, de vanagloriarse de la nación a que pertenece por casualidad; en eso se ceba, y, en su gratitud, está dispuesto a defender todos los defectos y todas las tonterías propias de esta nación».

•  Qué está leyendo. ¡De donde ha sacado eso!

•  Le reitero, es textual de Schopenhauer y el libro es «El arte de bien vivir».

•  Opino que es un pensamiento retrógrado. Si la obra se hubiese inaugurado y ese autor hubiera estado vivo, lo habría invitado y creo que habría sentido en carne propia el orgullo nacional y la purificación del pueblo al encenderse el fuego de los flameros.

•  Bien Speer, entiendo. Quiero que compartamos ahora un pensamiento de Nietzche sobre la arquitectura. El dice que no la comprendemos por haber crecido fuera de lo simbólico de las líneas y de las figuras y agrega que en un edificio griego o cristiano todo significaba algo y esto en relación a un orden de cosas superior; dice también que la idea de una significación inagotable se mantenía alrededor del edificio y le cubría a la manera de un velo encantado. Usted qué opina de todo esto?

•  Yo coincido plenamente con este pensamiento y creo que si este hombre hubiera visto mis obras nos habríamos entendido. Más allá de los prejuicios de Nietzche con los alemanes, yo disfrutaba sus obras…

•  En qué año andábamos Speer?

•  En 1937, cuando se pone la piedra fundamental del Stadion. Ese fue un año glorioso para mi y para Alemania, pues nuestro pabellón en la Exposición Internacional de Paris obtuvo el primer premio compartido con el pabellón ruso, obra del arquitecto Iofán. Me otorgaron una medalla de oro.

•  Wright lo felicitó por esto, no?

•  No. Felicitó a Iofán, pero a la par le criticó duramente su trabajo para el palacio de los Soviets.

•  Y quien hizo las esculturas para la exposición?

•  Por supuesto que Josef Thorak… quién si no? La construcción tenía 65 metros de altura y flanqueando la puerta de entrada estaban dos grupos escultóricos formados por tres figuras cada uno. A la derecha el que representaba a la familia y a la izquierda el símbolo de la camaradería. Por supuesto el águila dominaba la obra desde la altura y justo sobre el pabellón ruso que estaba enfrente. Rusia ya había iniciado la conspiración al ingresar a la Sociedad de las Naciones en 1934… claro está, que para el ’36 Mussolini había pronunciado un discurso en Milán señalando que la diagonal Berlín-Roma no era una línea de separación, sino más bien un eje en torno al cual podrían unirse todos los estados europeos animados por deseos de colaboración y paz… eso nos daba cierta tranquilidad…

•  Volvamos por unos minutos a Josef Thorak y sus esculturas.

•  Bueno, qué le puedo decir. El era un verdadero maestro en ese difícil arte. Para las obras de campo de marzo en Nüremberg, había planeado 7 figuras. Una de ellas la central, era una gigantesca escultura representando a una figura femenina con una corona de laurel en sus manos. Iba a ser realmente imponente. Para que usted se de una idea solo puedo decirle que tenía 14 metros mas de alto que la Estatua de la Libertad en Nueva York… que le parece?

•  Me parece que esa obra coincidía seguramente con los requerimientos de Hitler. Yo quería que ahora habláramos de los proyectos para Berlín. Me ha impactado mucho una orden de Hitler del 9 de Octubre de 1939. decía textualmente lo que voy a leerle: «Suprimiremos todo cuanto de feo haya en Berlín. Nada sería demasiado hermoso como para adornar Berlín. Todo el que entre en la cancillería del Reich deberá tener la sensación de penetrar en la morada del dueño del mundo… Nuestras construcciones tendrán tales dimensiones que en su comparación la basílica de San Pedro y su plaza parecerán niñerías…» lo recuerda?

•  Cómo no lo voy a recordar. En Berlín construí la Nueva Cancillería que personalmente considero mi obra más lograda a pesar de que era un edificio pasajero y que se sustituiría en 10 años.

•  Explíqueme. No entiendo.

•  Es claro. La antigua residencia de Bismarck no resultaba adecuada para el Fuhrer porque era pequeña. Además ya estábamos trabajando en la infraestructura urbana de Berlín. Pero esta no iba a ser la cancillería definitiva para lo cual había un proyecto personal de Hitler. Aquí y lo más importante, es que la obra debía ser entregada rápidamente, Yo me comprometí a finalizarla el 10 de Enero de 1939 y cumplí.

•  Cómo estaban las cosas para usted en 1938, durante la construcción?

•  Bien, muy bien. Aún no había asumido responsabilidades políticas como la que me toco ejercer en 1942 cuando fui nombrado Reichminister para armamentos y municiones, pero había temor y en mis obras empiezan a aparecer y en mis obras empiezan a aparecer los bunkers, las cavernas. Piense usted que en este espacio Hitler terminó sus días suicidándose. Jamás lo hubiera soñado…

•  Cómo era ese famoso bunker?

•  Era modesto, espartano yo diría, pero impenetrable. El techo tenia un espesor de 5 metros de hormigón, más dos metros de tierra encima…

 

Me quedo pensativo y no me atrevo a preguntar porque razón cuando se trataba de la propia vida, Hitler y Speer habían olvidado las ventajas de las piedras sobre el hormigón, de las que siempre habían hablado…

 

•  No quiero que se explaye sobre la obra, pero dígame al menos cuáles eran sus objetivos y sus sensaciones al realizarla?

•  Yo cumplí con las órdenes y con el anhelo de Hitler. El objetivo era mostrar el poder de la nación, pero a la vez había que preparar psicológicamente al visitante, disminuirlo, despistarlo y hacerle perder en lo posible su capacidad de reacción. Así fue concebida esa obra y creo haberlo logrado… El edificio tenía comunicación y reproducía en cada milímetro la voz de piedra del Fuhrer.

•  Estaba hecho íntegramente de piedra?

•  Sí, una piedra hermosa de color amarillento que se mostraba refulgente en los días soleados y gris en los días lluviosos. ¡Malditos sean los rusos! Viera usted lo que hicieron con esas hermosas piedras…

•  Qué hicieron?

•  Luego de los feroces bombardeos, se preocuparon por desmantelar y destruir cada centímetro de la obra.

•  Eso es muy común. Wright dice que históricamente uno de los grandes signos de la victoria ha sido destruir la arquitectura enemiga.

•  Sí, pero acá fue distinto. Una vez finalizada la guerra, Winston Churchill visitó y admiró la obra. Luego los rusos la derribaron y usaron los materiales para construir un monumento a sus soldados. Me refiero al monumento Berlín-Treptow… Vé, Schopenhauer no tenía razón, el orgullo nacional de mi pueblo, jamás hubiera consentido una humillación así, ni siquiera a nuestro peor enemigo…

 

Me mira inquieto esperando una respuesta. Yo le devuelvo una mirada de silencio. Me muestra los dibujos y proyectos realizados en la prisión de Spandau donde cumplió la condena de veinte años de prisión impuesta por el Tribunal de Nüremberg.

Hablamos de su hijo también llamado Albert que ejerce actualmente como arquitecto en la ciudad de Frankfurt. Prometo hacerle una visita en un día no muy lejano…

 

Fuentes:

Nietzche, Friedrich. Humano, demasiado humano. Editores Mexicanos Unidos.

Nietzche, Friedrich. El gay saber. Colección Austral.

Freud, Sigmund. Escritos sobre Judaísmo y antisemitismo. Alianza Editorial.

Schopenhauer, Arthur. El arte de bien vivir. Austral.

Freud, Sigmund. Psicoanálisis del arte. Alianza Editorial.

Nietzche, Friedrich. Más allá del bien y del mal. Ediciones Orbis S.A.

Churchill, Winston . Memorias de la segunda Guerra Mundial. Editorial Peuser.

Toland, John. Adolf Hitler. Colección Libro Elegido.

Marias, Julián. Aquí y ahora. Colección Austral.

Arizmendi, Luis Jesús. Albert Speer, arquitecto de Hitler, una arquitectura destruida. Universidad de Pamplona.

Risebero, Bill. La arquitectura y el diseño Modernos. Una historia alternativa. Hermann Blume.

Gropius, Walter. Alcances de la Arquitectura Integral. Colección perspectivas del Mundo. Ediciones La Isla.

Hesselgren, Sven. Los medios de expresión de la arquitectura. Eudeba.

Moreno Quintana, Lucio M. Tratado de Derecho Internacional. T II. Editorial Sudamericana.

Collotti, Enzo. La Alemania Nazi. Biblioteca de Historia Contemporánea. Hyspamérica.

Mark, Group. El nido de las águilas. Producción cinematográfica que incluye reportaje al Albert Speer en vivo, con traducción al castellano de Distribuidora Santa Clara (2 videocassets de 60 minutos cada uno).

Le Corbusier. Prólogo Americano escrito a bordo del «Lutétia» el 10 de diciembre de 1929, incluido en «Precisiones». Editorial Poseidón, Pág. 17 y SS.

Segre, Roberto. Arquitectura y Urbanismos Modernos. Capitalismo y Socialismo. Capítulo 8 el Nazifascismo y la crisis de la vanguardia arquitectónica Pág. 190 y SS. Editorial Arte y Literatura. La Habana 1988.

Russel, Bertrand. Autoridad e individuo. Breviarios del Fondo de Cultura Económica. 4ta. Edición.

 

Por Daniel Enrique Butlow

Abogado y Profesor titular honorario de arquitectura e ingeniería legal

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