UNA CUESTIÓN DE PRUEBAS

«. ..La misión del Juez es análoga a la del historiador,

en cuanto ambos tienden a averiguar como ocurrieron las cosas en el pasado, utilizando los mismos medios

o sea los rastros o huellas que los hechos dejaron. ..»

Hugo Alsina

Tratado de Derecho Procesal

 

Trazar la diferencia de incumbencias entre mi profesión de abogado y la de detective es una tarea difícil, fundamentalmente hoy en día, cuando las series de televisión parecen acercarnos más que nunca en la búsqueda del resultado o sea las pruebas.

Existía un contrato entre ese arquitecto y su comitente? fue incumplido? quién es el deudor y de qué?

Para investigar un caso especialmente atrayente ya estoy instalado en París y mientras el taxi trata de encontrar la Square del Dr. Blanche cerca del Bois de Boulogne, reflexiono sobre mis posibilidades de éxito, que dependerán como siempre de las circunstancias, de mi empeño y de la suerte que me acompañe…

Ya he llegado. Las pruebas que busco pueden estar a pocos metros de la puerta de entrada. Una amable señora, encargada de custodiar la documentación del profesional me recibe y me entrega la carpeta correspondiente a esa obra que está celosamente guardada.

Tomo los antecedentes. No hay contrato escrito. Eso tampoco me importa toda vez que el contrato que une a los arquitectos con sus comitentes no es formal y se perfecciona con el consentimiento que de acuerdo al artículo 1145 del Código Civil, puede ser expreso o tácito.

Entre croquis, borradores y planos de diseño descubro una carta. Una carta remitida por el comitente al profesional siempre es importante, porque generalmente reproduce las verdaderas necesidades e intenciones que existían, antes de que se deteriora la relación.

Este caso no es una excepción. La misiva contiene la prueba de la encomienda, el programa básico de necesidades y hasta el nombre del testigo que intervino en la negociación.

Aprovecho la oportunidad y también rescato otras pruebas decisivas; el presupuesto aprobado, la carta remitida a la hermana del comitente de tránsito por esta ciudad; el banco al que se giraron los primeros importes de honorarios correspondientes al proyecto y el nombre de los cuatro directores de obra propuestos por el proyectista para realizar el emprendimiento.

Respiro con profundidad. Disfruto el instante de gloria que me asegura la misión cumplida y por las dudas, no confiando en la memoria, anoto en mi libreta de apuntes algunos datos esenciales:

Proyectista : Charles Edouard Jeanneret

Comitente : Dr. Pedro D. Curuchet, médico de Lobería, Provincia de Buenos Aires

Obra : Vivienda unifamiliar en La Plata.

No me retiro antes de lograr algunas buenas fotos de la Fundación Le Corbusier.

Por Daniel Enrique Butlow

Abogado y Profesor titular honorario de arquitectura e ingeniería legal.

 

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