VERIFICACION EXTERNA DE OBRAS Y OMISION DE LAS ALERTAS TEMPRANAS

Ha corrido mucha agua debajo de los puentes. Demasiada tal vez. Tanta, que arrastró y se ha llevado puesto a muchos de ellos, que además de físicamente, unían la realidad de las obras con su lugar de emplazamiento.

La ficción de una obra ex novo, ilusión de todo emprendedor, profesional, constructor o comprador, se sigue dando de frente con los datos reales que siempre se hallan disponibles, y que uno se empecina en obviar.

Como se te ocurre, que en esta tierra va a haber problemas para construir?, si hay cientos de casas ya edificadas!

De que residuos químicos en el suelo me está hablando, capaces de afectar las fundaciones?

Y desde cuando tengo que relevar los linderos y dejar en evidencia los daños preexistentes? Manga de aprovechadores, estos vecinos!

A quien se le ocurre que las bases del edificio, van a ser diferentes de ese otro que está enfrente, apenas distante a 100 metros?

Y como no voy a confiar en mi proveedor de hormigón?, si ellos me dieron el análisis y ensayos de las probetas y dieron espectaculares!

Además, como no confiar en la constructora? si ellos hicieron el Empire State, y soportó al mismísimo King Kong!

Encima, el departamento se lo compré a Master Building, que son especialistas en Flan State.

La realidad indica que a la mayoría absoluta de las obras, las sacan frescas a la cancha, faltando aun un golpe de horno, una revisión final antes de ir a la arena.

Sabemos que en el proceso de producción de la obra de arquitectura e ingeniería,  los plazos ordenan todo el proceso, y la revisión total no está contemplada como una etapa necesaria.

O sea, nadie revisa si el ensayo de suelos realmente corresponde con la obra en cuestión, si el calculista constató tal información, si el proyectista estructural corroboró su delicada tarea con la realidad de los límites construidos del terreno.

Total, en los pliegos ponemos que “el constructor revisará y completará toda la información necesaria”, dicho en buen romance “somos unos piolas bárbaros, le tiramos un proyecto básico o un anteproyecto engordado y pelito pa la vieja”.

Alguien realizó para sus obras una revisión del Pliego de Condiciones Generales o de Especificaciones Técnicas? O le mandamos al copio y pego, total un edificio es maumeno (en rosarino) como el anterior, y un ladrillo es un ladrillo?

Ninguna demora. Tengo el guiño de la Municipalidad, o el permiso de obra, y “a la carga Barracas!”. Empezó la obra. Segundos afuera. Ni siquiera un juez de Registro Civil que diga “alguien tiene algo que objetar?”

Estimado lector, a esta altura del texto, Ud. Se perdió al menos cuatro alertas. Ha soslayado la importancia de chequear  ensayos, pliegos, cálculos y planos. Nada menos que eso.

Ahora sí, estamos en obra, y pase lo que pase,  instalada la teoría de Praxis Continua, o sea, “lo vemos sobre la marcha”

Apareció una napa de agua y nadie nos había avisado? “Depriman la napa hasta que no moleste”

El suelo parece un postre serenito y no la tosca que decía el estudio de suelos? “Dejen orear el piso y luego compacten a ver qué pasa”

Vino la loca de al lado a los gritos con que se le rajo el departamento? “anda a ver a la mina esta y prométanle que ni bien terminamos (2 añitos) le pintamos de nuevo”

Alto la acción!, como en Dick Tracy.

Sres.:, han dejado pasar al menos, dos alertas màs, referidas al control de los linderos, de la adaptación forzada de la estructura resistente a las anomalías preexistentes en las construcciones vecinas, y al chequeo in situ de las napas que mágicamente aparecen y sòlo se van, bombas de achique mediante.

Toma nro. 2

Resulta que la estructura resistente, se va haciendo en etapas, ya sea por motivos de programación de avance, basamento y torres, o módulos empalmados, o por motivos económicos y de flujo de fondos.  Pero nadie recordó que debían proyectar las juntas constructivas de dilatación entre elementos estructuralmente diferentes.

Y entonces, aparecen los primeros fantasmas, las grietas.

Porque a mí, si hice todo bien? Todo,  todo,  no, Jefe. Fíjese en los planos, si indicaba la posición de las juntas. Si las mismas fueron hechas durante el encofrado, armado y colado, o si se las manducaron porque era mucho lio. Y si dejaron armaduras en espera para empalmar. O si las cortaron arriba nomas, para la gilada.

El caso es que cuanto más tarde se descubre, más cara es la solución.

Se hubiese arreglado con el control de los planos de hormigón de los niveles correspondientes a las etapas de obra, y los cortes en los avances de las etapas criticas.

Esto no es todo. Continuará. Hay mas alertas. Y más complicaciones. Todas evitables, claro.

 

 

La solución? Está en el título. Consiste en realizar una correcta Verificación Externa de Obras. Y todos felices.

 

Por el Arq. Marcelo David Almuina

Director ejecutivo de la división Arquitectura Pericial del Estudio Butlow.

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